Mujer emprendedora

Emprender y ser madre es duro

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Emprender y ser madre es muy duro. 


Lo más duro es que nadie te entiende: parece que ser madre es lo único que tengas que ser como mujer, parece que no puedas ansiar hacer otras cosas distintas a estar con tus hijos. Yo emprendí hace casi 10 años precisamente para pasar más tiempo con mis hijos. Todavía no los tenía, pero sabía que algún día los tendría, y no quería dejarlos en una guardería con 4 meses. Tampoco quería dedicarle mi vida al trabajo y verme con 40 o 50 años con la cuenta repleta de dinero y sin tiempo de poder disfrutarlo. 

Yo emprendí por libertad

Hoy, que soy madre y soy emprendedora, me doy cuenta de la importancia de pasar un tiempo alejada de mis hijas. Dedicar tiempo a mi negocio. Y me doy cuenta de que no es el medio para conseguir mi propósito de entonces, sino el sitio donde quiero estar como persona y como profesional. 

Yo emprendí porque creía que otra forma de hacer negocios era posible. Porque creía que otra forma de llevar a cabo mi profesión, de hombres mayoritariamente, era posible. Y en esa lucha estoy. En conciliar, a mi manera, entre la vida familiar y la vida profesional. 

Por ser madre no reniego a mi profesión, ni por ser economista reniego a ser madre...

Tener un negocio y ser madre es duro. Tener un negocio es gratificante y ser madre también. La vida va de polos opuestos y de encontrar tu centro entre ellos.


Muchas veces trabajo por diversión. Adoro mi trabajo, me encanta ver cómo salen las cosas, me encanta ayudar a la gente. Y muchas veces prefiero estar delante del ordenador, antes que viendo una película un domingo por la tarde.


Mi negocio es mi vida pero mi vida no solo se compone de negocio. Mis hijas y mi marido también son mi vida, y muchas veces encontrar un equilibrio entre estas vidas se hace una tarea ardua.


Puede que te parezca pretencioso, pero cuando era pequeña, siempre tenía la sensación de que haría algo grande. Cuando dejé de trabajar en grandes empresas, pensé que era una ilusión de niña pequeña, pero ahora empiezo a ver otra vez el sentido. No creo que sea casualidad que haya tenido dos hijas, ni que mi familia más cercana esté llena de mujeres. No creo que sea casualidad que me sienta más cómoda trabajando con mujeres. Creo que hay algo que tengo que hacer con respecto a las mujeres. Creo que hay otra forma de trabajar, sin perder profesión ni familia. 


No sé si verdaderamente llegará ese día en que haga algo grande, pero mi intención es conseguirlo. Y cuando lo haga, estará relacionado con las mujeres, el trabajo y los hijos.


Porque estoy segura de que el mundo está cambiando y si tienes anulada tu parte femenina estás perdido. El mundo que vivirán mis hijas cuando ella sean madres, distarán mucho, muchísimo del que vivía yo cuando era pequeña. Las relaciones serán más amorosas, habrá más empatía entre los seres humanos y una grandísima parte de la población activa serán emprendedores. 

Los talentos de las personas nunca más estarán anulados por el dinero, por el miedo, o por las expectativas impuestas socialmente

Mientras tanto, trabajo día a día para facilitar ese camino. 


Emprender es duro. Tener hijos es duro, pero es un camino que no me querría haber perdido nunca.


 Emprender y tener hijos es también gratificante.

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Nuria Hidalgo Martín

Ayudo a mujeres emprendedoras a transformar su autoempleo en un negocio de éxito.